ADP conmemora el Día Internacional de la Mujer

Durante su intervención, la expositora invitó a las participantes a mirarse en “el espejo de la realidad” y cuestionarse quiénes son realmente más allá de títulos como madre, hija, profesional o esposa.

    Por:
  • Carlos Lara,
  • Redacción Desde la Fuente,

ADP conmemora el Día Internacional de la Mujer con taller sobre el valor propio y la sanación emocional

Vía: Equipo de Comunicación de la ADP

La Asociación Dominicana de Profesores (ADP), a través de su Departamento de Recursos Humanos, conmemoró el Día Internacional de la Mujer con la realización del taller “El valor de una mujer como tú”, una jornada de reflexión orientada a fortalecer la autoestima, la sanación emocional y el reconocimiento del valor personal de la mujer.

Silvia Encarnación, directora de Recursos Humanos de la ADP. (Negro)

 

La actividad fue organizada bajo la coordinación de la directora de Recursos Humanos de la ADP, Silvia Encarnación, y contó con la participación del personal del sindicato, como una forma de promover el fortalecimiento del rol de la mujer como pilar del desarrollo social y de la sostenibilidad del hogar.

El taller fue impartido por la profesora María Sonaly Vega Garabitos, licenciada en Psicología Educativa, quien desarrolló un espacio de reflexión y crecimiento personal centrado en la importancia de que las mujeres reconozcan su identidad más allá de los roles sociales tradicionalmente asignados.

Durante su intervención, la expositora invitó a las participantes a mirarse en “el espejo de la realidad” y cuestionarse quiénes son realmente más allá de títulos como madre, hija, profesional o esposa, destacando que el verdadero valor de una mujer radica en su autenticidad y no en la búsqueda de la perfección.

Profesora María Sonaly Vega Garabitos

En el encuentro también se analizó el llamado mito de la “superwoman”, una idea que ha llevado a muchas mujeres a sentir que deben ser perfectas en todos los aspectos de su vida. Vega Garabitos enfatizó que el valor de una mujer no es proporcional a su nivel de productividad ni al cansancio que acumula, sino a su capacidad para reconocer sus talentos, su resiliencia y su voz para construir su propio camino.

Asimismo, se resaltó la importancia de la sororidad como una fuerza multiplicadora del valor individual. En ese sentido, se explicó que una mujer que reconoce su valor no compite con otras, sino que colabora y se convierte en apoyo para quienes la rodean. El éxito de una mujer, señalaron, debe verse como una inspiración y una muestra de que otras también pueden alcanzar sus metas.

Durante la jornada también se reflexionó sobre la sanación de las heridas del pasado y cómo estas pueden transformarse en una fuente de sabiduría y propósito. Se destacó que una mujer sanada se convierte en una influencia positiva para su entorno, capaz de liderar, inspirar y ayudar a otras a levantarse, demostrando que el dolor puede ser redimido y convertido en una herramienta para construir un futuro con propósito.

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