dom. Dic 15th, 2019

El Pacto de Leticia y el G-7: ¿podrán salvar la Amazona?


Por: Manuel Díaz Aponte

Que las potencias del primer mundo muestren interés por el cuidado de la Amazonia es un hecho trascendental, que debe motivar a todas las naciones del planeta a seguir esa ruta. El G-7 ha dispuesto un aporte de 26 millones de euros para afrontar la terrible situación ambiental.

Pero también, representantes de siete países suramericanos suscribieron un texto tras una reunión de urgencia en la comunidad colombiana de Leticia, “para salvar la amazonia”.

Es un paso, aunque no la solución a un gigantesco problema ambiental que golpeará con dureza a la humanidad, incluyendo por supuesto, a los propios vampiros que conspiran contra nuestra existencia.

Por el momento son intensiones y habrá que esperar si en la práctica se traduce en una efectiva protección y salvamiento de la región de la Amazona, seriamente amenazada por depredadores y comerciantes inescrupulosos de los recursos naturales de la humanidad.

El “Pacto de Leticia por la Amazonia” fue suscrito por los presidentes Iván Duque, de Colombia; Martin Vizcarra, de Perú, Evo Morales, de Bolivia y Lenin Moreno, de Ecuador. Igualmente, el vicepresidente de Surinam, Michael Ashwin Adhin; el canciller brasileño, Ernesto Araújo, y el ministro de Recursos Naturales de Guyana, Raphael Trotman.

El presidente de la República Federativa del Brasil, Jair Bolsonaro, no estuvo presente por problemas de salud previo a su cuarta operación en el abdomen tras haber sido apuñalado en un acto político el pasado año.

¿Un texto para salvar la Amazona?

Se trata de una iniciativa de 16 temáticas divididas en ocho puntos específicos que busca evitar la destrucción del “pulmón del mundo”, golpeada salvajemente por intensos incendios que sacudieron el sentimiento universal de quienes todavía creemos en la naturaleza. A saber:

1-Creación de una Red de Cooperación ante Desastres Naturales
Los siete países se comprometieron a articular a articular sus sistemas de prevención y atención de desastres para atender de forma más efectiva las emergencias de impacto regional, como los incendios que destruyen parte de la Amazonia de Brasil y Bolivia.

2-Atencion a las zonas afectadas por incendios y minería ilegal
En el quinto punto del Pacto de Leticia, los países amazónicos manifestaron su intención de restaurar, rehabilitar y reforestar aceleradamente los lugares degradados por incendios forestales y actividades ilegales, así como recuperar los ecosistemas y las especies que se visto afectadas.

3-Sistemas de alertas tempranas
El objetivo de las siete naciones que suscribieron el acuerdo es incrementar el monitoreo del pulmón del mundo, principalmente con un sistema de alertas tempranas por deforestación y degradación que les permita prevenir tragedias.

4-Vigilancia más estrecha del clima y la biodiversidad
Los gobiernos se comprometieron a intercambiar información para mejorar el seguimiento que hacen al clima, la biodiversidad, los recursos hídricos e hidrobiológicos, todo bajo un enfoque de cuenca hidrográfica y basado en comunidades.

5-Promocion del uso sostenible de los ecosistemas
El pacto propone que haya un uso sostenible de los bosques y un consumo responsable de los recursos para promover las cadenas de valor y otros enfoques de producción sustentable, incluidos los que están basados en la biodiversidad.

6-Empoderamiento de mujeres e indígenas
Los países impulsarán acciones para empoderar a las mujeres y a los indígenas de la Amazonia con el objetivo de que se fortalezca su participación en la conservación y desarrollo sostenible de la región.

7-Campañas de educación
Las naciones amazónicas articularán campañas de educación que tienen como objetivo crear “conciencia sobre el rol y función” de la región, así como dar a conocer cuáles son los restos y amenazas que enfrenta la protección de los bosques y de los conocimientos de las comunidades que viven allí.

8-Fortalecimiento de los mecanismos financieros
La idea es que los países trabajen en conjunto para conseguir recursos, tanto públicos como privados, para fortalecer las iniciativas que permitan la protección del pulmón del mundo e implementar el “Pacto de Leticia”.

¿Qué se acordó concretamente?
El consenso es que no hay tiempo que perder en la aplicación de acciones para preservar la Amazonia, pero nuevamente el gobierno de Brasil volvió a reivindicar la soberanía de esa rica extensión de la naturaleza advirtiendo que sectores externos buscan su control y explotación.

El ministro de Relaciones Exteriores, Ernesto Araujo, dijo que su país acepta la donación de recursos destinados a la Amazonia siempre que pueda decidir cómo usarlos.

Sectores ambientalistas entienden que el “Pacto para salvar la Amazonia” debe ser permanente y cuidadosamente monitoreado para evitar discrepancias.

Pero se advierte, además, que hay ambigüedades en el texto rubricado por los líderes suramericanos partiendo del hecho de que estamos ante una tragedia ambiental, cuyas consecuencias afectarán sensiblemente las vidas humanas, silvestres y vegetativas en el planeta.

De pronto, las divisiones políticas prevalecientes en la región suramericana han imposibilitado que el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, haya asistido a la reunión de sus colegas en Leticia, Colombia.

Asimismo, se interpreta el nacionalismo enarbolado por Bolsonaro en relación a la región amazónica, como medida de fuerza y característica del régimen que preside en la mayor economía de América Latina.

Si los propios latinoamericanos no somos capaces de preservar este inmenso recurso natural, donde se concentran las principales fuentes de abastecimientos de agua dulce, donde están las fuentes vegetativas, animales silvestres, árboles frutales y carbono, bases esenciales para nuestro oxígeno que inhalamos para respirar, entonces ¿quién podrá defendernos?

A juzgar por los señalamientos del presidente de Francia, Emmanuel Macron, la comunidad mundial “no permitirá que muera la Amazonia”. Evidentemente, que habrá que aplicar medidas rigurosas tendentes a reducir al máximo la corrupción entorno a los recursos naturales.

Por tanto, deberán aplicarse controles sistemáticos que imposibiliten la tala de árboles en la zona; eliminar los aserraderos donde actúan las empresas comercializadoras de maderas preciosas, paralizar las extensiones dedicadas al pasto y crianza de ganados y facilitarles las condiciones humanas a los pobladores indígenas que viven en la selva.

Datos de la CEPAL, indican la trascendencia de la Cuenca del Rio de la Amazonia, el más grande del planeta con un promedio de 230.000 milímetros de agua por segundo, correspondiente al 20% del agua dulce de consumo en el mundo.