El PLD: «Debemos volver al principio»
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Por:
- Carlos Lara,
- Redacción Desde la Fuente,
El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) desde su llegada al poder en el 1996, que fue un proceso electoral especial, transcendental y con modalidades jamás vistas en el escenario político dominicano, pues fue con la implementación por primeras vez de la segunda vuelta electoral.
Esas elecciones marcaron el inicio de una nueva etapa política en la República Dominicana puesto que, las instituciones estatales pasaron de ser obsoletas e infuncionales a organismos modernos y adecuados a los tiempos de la 4ta. Revolución Industrial que recién iniciaba a nivel mundial para los años de 1992.
El PLD como partido que venía de un tercer lugar en las elecciones del 1994 y un proceso caracterizado por el fantasma del fraude y que provocó que el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) logrará reducir a través de presiones nacionales e internacionales el mandato presidencial del presidente de entonces del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), el Dr. Joaquín Balaguer, a sólo dos años de gobierno, permitiendo de esa forma agudizar las quebradas relaciones políticas entre ambos partidos facilitó que el PLD que apenas había obtenido un 24% en las elecciones del 1994 se convirtiera en la opción de poder; el 16 de mayo se realizan las elecciones para la primera vuelta, quedando en el segundo lugar y, el 30 de junio, se realizan las de la segunda vuelta de la historia política dominicana, resultando el partido ganador.
El gran maestro.
El profesor Juan Bosch, el más grande organizador y pensador político dominicano insistía en decir que no puede existir un partido sin ideología ni dirección, y apelaba, en la base teórica de los métodos, a la orientación de ir de lo particular a lo general; hacemos mención de este importante pensamiento porque en ese momento el PLD gozaba de la más fuerte unión partidaria jamás vista en una organización política. Las direcciones provinciales y municipales representaban de manera armoniosa a los comités intermedios y de base representados por las personas humildes de la sociedad que orgullosamente exclamaban: “Ser peledeista es lo más grande que le puede pasar a un dominicano”.
El PLD en esos momentos representaba la educación, el compromiso, la disciplina, el amor patriótico y la formación de sus miembros era el eje fundamental de una organización que llegó al poder como la esperanza nacional.
Realidad actual.
Dos períodos de un Presidente humano, comprometido y, sobre todo, el líder que enfrentó la llamada clase alta con la implementación de programas sociales y medidas que afectaban directamente, no sólo esa clase dominante, sino también a grandes potencias. El Licdo. Danilo Medina Sánchez, gobernó 2012-2016 y 2016-2020; uno de sus principales logros es la implementación del 4 % para la educación que era un pedido a gritos de la sociedad dominicana; así como modernización y equipamiento de la gran mayoría de los hospitales del país; su acercamiento el campo con las visitas sorpresas, logrando impactar a miles de campesinos que vieron en esta iniciativa la oportunidad de poder poner a producir sus tierras e ideas de desarrollo en sus comunidades. Se estima que se invirtieron en ocho años de gestión unos 50 mil millones de pesos en 2,404 visitas sorpresa en todo el país.
Para nadie es un secreto que en los dos períodos del expresidente Danilo Medina contó con buenos funcionarios que hacían honor a su compromiso con el Estado y la población, pero también se encontraban funcionarios que desde su llegada apostaron a la división, el maltrato a los compañeros de su propio partido y la arrogancia cruzaban las fronteras hasta de las personas sin ninguna incidencia partidaria, esa arrogancia y prepotencia no les permitieron darse cuenta que estaban encaminando el gobierno y al partido a una segura derrota, tan contundente que todavía no ha sido asimilada por ellos mismos. Ahora, la pregunta ante todo lo que ha sucedido es ¿cómo es posible que un partido que ha hecho tanto por el pueblo dominicano, ese mismo pueblo se lanzara a las calles a pedirle a gritos que se “vayan”?
El reto del PLD.
El PLD se encuentra frente a gran reto histórico tras la salida del Dr. Leonel Fernández del Partido de la Liberación Dominicana producto a una división que marcó el escenario político nacional en el 2019, ahora a toda luz se puede observar que el nuevo partido fundado por el señor Fernández, denominado la Fuerza del Pueblo tiene un propósito claro y firme: la desintegración por completo de la estructura partidaria del PLD y para tales fines ellos desde mucho años atrás han elaborado una agresiva campaña propagandística de bajar la moral de los miembros del PLD, socavar su imagen y un plan de juramentación de expeledistas a sus filas como si tratara de una oleada que el propio PLD no ha podido detener. Pero llama la atención que se repiten dos o tres veces los mismos renunciantes.
El Partido de la Liberación Dominica debe renovarse sin prisa, pero sin pausa, pero esa renovación no puede suscribirse a un congreso. La transformación debe ser en el corazón del PLD, iniciando desde arriba, desde el Comité Político hasta llegar al comité de base de cada sector, municipio y provincia del país. El PLD necesita dirigentes a todos los niveles que les duela el partido, la gente de las comunidades; necesita miembros medios, líderes sociales humildes, comprometidos, hombres y mujeres de buen corazón, necesita dirigentes municipales y provinciales que logren articular con todos los sectores sociales como si tratara de una familia política, armoniosa, trabajadora, unida, fiel, leal a la estrella amarilla del partido morado. El PLD necesita volver al principio, es decir, al Boschismo como su quehacer cotidiano, o sea, su forma de pensar y de acción que lo distinguió en los años de construcción y desarrollo de la organización política que le valió el reconocimiento social que tuvo.
Tienen el desafío de restructurar al partido que más logros ha obtenido para una nación como lo hizo el Partido de la Liberación Dominicana (PLD);?su dirección debe eliminar esa carrera desenfrenada hacia la supremacía grupal, el poder sin límites y la autodestrucción fratricida, pues la esperanza de un PLD nuevo, renovado, unido, fuerte, organizado, activo, decidido, comprometido, se habría esfumado; a todo esto solo nos toca mirar hacia el futuro, pensar y repetir muchas veces, muchas veces “Debemos volver al principio”. ✍️

Periodista, especialista en comunicación estratégica, relaciones públicas (RR.PP) para la educación y redes sociales.

