mié. Oct 16th, 2019

¿Qué hacer si nos pelamos después del haber tomado el sol?


REDACCIÓN INTERNACIONAL.- Si a los pocos días de habernos expuesto al sol y haber tenido la piel dolorida y enrojecida, notamos que la piel se nos descama o pela por algunas zonas, no hay duda, nuestra piel se ha quemado. Esto es una mala noticia, pues según alerta la Academia Española de Dermatología y Venereología, con cada una de estas quemaduras aumentan las probabilidades de padecer cáncer de piel en el futuro y de un envejecimiento prematuro de la piel.

Lo mejor para que esto no ocurra es seguir las recomendaciones del Ministerio de Sanidad en materia de protección solar, pero si el daño ya está hecho y te has quemado, hay algunas recomendaciones que podemos seguir para que las secuelas -tanto estéticas como de salud- sean menores.

¿Por qué nos pelamos?
Aunque nos veamos mejor y con un aspecto más saludable, broncearse no es, ni mucho menos algo sano para nuestra piel, pues se trata de un mecanismo que pone en marcha nuestra dermis ante la agresión externa que suponen los rayos ultravioleta. Este mecanismo es la melatonina, que oscurece y protege la piel. Cuando la capacidad de la piel para producir melatonina en inferior al grado de exposición, la piel se daña y se producen quemaduras de primer o segundo grado.

Esta capacidad de protección depende sobre todo del tipo de piel, por lo que una persona con la piel muy clara se quemará a los pocos minutos de exponerse sin protección. El resultado es una quemadura —generalmente de primer grado— que se manifestará a las pocas horas en forma de enrojecimiento, dolor, picor, escozor, inflamación… y al cabo de unos días en forma de descamaciones. La piel quemada se desprende y aparece una epidermis nueva.

Cuidados antes y después de pelarnos
Una vez producida la quemadura, es muy difícil que consigamos no pelarnos, pero siguiendo algunas recomendaciones antes y durante el periodo de renovación de la piel, conseguiremos que los daños sean menores. Ante una quemadura solar, autoridades sanitarias, como la Consejería de Sanidad De Castilla La Mancha y la Academia Española de Dermatología y Venereología, recomiendan:
En cuanto notemos alguno de los síntomas de quemadura solar, la primera precaución es dejar de exponernos al sol de manera radical manteniéndonos a la sombra, protegiéndonos con ropa ligera y aplicando crema SPF + 50.

Si tenemos la piel enrojecida, debemos enfriarla y desinflamarla. El agua fría (nunca helada o hielo) es una buena opción, pero también se puede aplicar algún tipo de antiinflamatorio oral o tópico. Hay que evitar siempre los que contengan benzocaína.
La hidratación es esencial después de cada exposición solar, aunque no notemos síntomas de quemadura solar. Las cremas after-sun están especialmente diseñadas para contrarrestar los efectos negativos del sol, por lo que serán siempre una buena opción. Aplícalas varias veces al día si es necesario. Si notas síntomas como enrojecimiento, picor, etc., lo mejor es optar por una crema que contenga algún antiinflamatorio, como el polidocanol, vitaminas y emolientes (glicerina…) o aloe vera, con un gran poder regenerador. De hecho, si dispones de la planta en casa, puedes aplicar gel puro. También puedes optar por un
Corticoide tópico. Aplicado durante las primeras horas puede evitar la descamación.
Beber abundante agua para mantenernos hidratados desde dentro.

Lo que nunca debes hacer es aplicar sobre la piel cosas como leche, pepino, hielo o pasta de dientes. –
Si ya hemos empezado a pelarnos, seguir estos consejos puede ayudar a que el proceso sea menos traumático para tu piel y menos antiestético:
Llevar ropa ligera y holgada que no favorezca a la aparición de más traumas en la piel.
No rascarse, aunque pique, pues la piel está mucho más sensible y podríamos provocar cicatrices u otros daños permanentes en la piel.
No retirar la piel por tu cuenta, pues podría provocar una infección e irritarla aún más. Es mejor esperar a que esta se vaya desprendiendo sola. Como mucho, puedes retirar cuidadosamente la piel ya desprendida, sin estirar.

Durante la ducha, evita frotar con fuerza, las esponjas exfoliantes o cualquier acción que friccione la piel. También deberás secarte con cuidado.
Durante el proceso, lo mejor es aplicar crema hidratante varias veces al día hasta que la piel se haya descamado completamente.

Deberás tener en cuenta que, durante un periodo de tiempo prolongado, la piel puede tener un aspecto más arrugado y envejecido y que será mucho más sensible al sol. ¿Cuándo acudir al médico? La mayoría de las quemaduras solares se curarán por sí solas sin complicaciones, pero hay casos en los que será necesario acudir al médico: Si aparecen signos de quemaduras de segundo grado, como ampollas o alguna erupción. Ante la presencia de fiebre, náuseas o escalofríos. Si hay signos de infección en cualquier momento del proceso. Si se toma alguna medicación fotosensible.
Cuidados después del verano
El cuidado de nuestra piel frente al sol no termina con el verano, pues, aunque la exposición solar es más dañina durante esta estación, el sol puede perjudicarnos todo el año. Para evitarlo, la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) aconseja mantener hábitos saludables durante todo el año, como ponerse protección solar a diario, especialmente si vivimos en zonas de montaña, pues cada 300 metros, aumenta un 4% la radiación ultravioleta. Además, justo después del verano, recomienda hacer un cuidado más exhaustivo de la piel:
Hacer una autoexploración del estado de la piel y acudir al dermatólogo ante la mínima sospecha de daño cutáneo.

Hidratar la piel dos veces al día con cremas humectantes —especialmente las zonas que han estado más expuestas— y específicas para cada tipo de piel.
Utilizar cosméticos específicos —con antioxidantes como la vitamina C y E— para zonas que hayan sufrido alguna agresión.

Fuente: NoticiasSIN

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